Es bien sabido que en la sociedad en la que vivimos, la mayor parte de las cosas, incluido el trabajo, funciona si estamos sometidos a continua presión. Suena un pelín bruto, pero es un hecho indudable.
Puesto que los seres humanos somos diferentes unos de otros, los hay que trabajan mejor bajo presión y otros no son capaces de soportarlo. Ahora bien, ¿se nace con el don de aguantar que estén todo el rato apretándote las tuercas; o por el contrario, se puede aprender a vivir con ello? En situaciones de caos ¿cómo afrontarlo?
Justin Menkes, experto en la preparación para ser un alto cargo, descubrió la inteligencia ejecutiva: ¿qué distingue a un empresario brillante del resto? En nuestros días, el entrenamiento para soportar la gran presión a la que estamos constantemente sometidos, es fundamental para no fracasar y no perder la confianza en uno mismo. Tienes que mantener la calma para pensar con fluidez en los momentos duros. Menkes ha escrito un libro en el que redacta cómo los grandes líderes se han preparado para sacar lo mejor de sí mismos.
Nunca te has preguntado por qué, ante un conflicto, un presidente se ve tan tranquilo y cabal, y se aparece ante el público sin flaquear. Parece ser, que los magnates de los negocios, actúan mejor bajo presión. Pero, ¿cómo lo hacen?
Tras los estudios pertinentes, Menkes llega a la siguiente conclusión: el carisma de un empresario con éxito es un aspecto que puede adquirirse mediante conocimiento y entrenamiento.
Tu labor como empresario implica que cada día tengas que enfrentarte a nuevos y diferentes retos como la elaboración constante de estrategias, y tienes que afrontarlo con fortaleza, y ser meticuloso y rápido en tus determinaciones. Sé autocrítico. Poco a poco conseguirás controlar los nervios y las ansias en momentos en los que la presión parece que te aplasta. No decaigas ni dejes de intentarlo.
Recuerda, se trata de que tomes las decisiones con sensatez pero sin titubeos, que resuelvas las cuestiones con agilidad y des las órdenes apropiadas en el minuto oportuno. ¡Valentía y mucho ánimo!